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Kaka de Luxe: La Tentación/Rosario/Toca el pito/Viva el metro/Entrevista

Fragmentos de la actuación en 1983 en la Edad de Oro, de Paloma Chamorro, convertidos en iconos y en banda de culto, cinco años después de su disolución, y con sus egos absolutamente separados, como se denota en fragmentos de la actuación y en la posterior entrevista. Hasta tal punto llega esa indiferencia que Olvido y Nacho renegaron completamente de Kaka de Luxe, tomándosela como un divertimento de juventud.

11 julio, 2010 Posted by | Kaka de Luxe | Deja un comentario

Kaka de Luxe: Las canciones malditas (1983)

El post de este fin de semana del Retro-Visor está dedicado a Kaka de Luxe, la banda seminal de la movida madrileña. Un grupo que más que una impronta musical, lo que nos dejó fue una actitud más que personal y la semilla de lo que fue el movimiento iniciado en Madrid a finales de los ochenta. El grupo lo crearon Fernando Márquez “El Zurdo” y una jovencísima Olvido Gara (aka Alaska). Atraídos por la estética Post-Punk e influenciados por la Nueva-Ola, se movieron para reclutar a Nacho Canut, Carlos Berlanga, Enrique Sierra y Manolo Campoamor, además del batería Pablo Martínez. Esta reunión de talentos fue el germen de su nacimiento y el detonador para su disolución, porque sus campos creativos eran variados, desde la creación literaria (Márquez, Campoamor), estética (Berlanga, Canut) a la musical (Sierra -que en realidad era el único que sabía tocar-, y una dubitativa Gara). Su actitud fue absolutamente rompedora en una escena adocenada entre cantautores y grupos progresivos y pseudo-hippies, ya que se presentaban con descaro sin saber apenas tocar y con una pose más que provocativa, importada directamente de los grupos punkies del Reino Unido. Rápidamente fueron avizados por Jesús Ordovás y se presentaron al concurso de Rock Villa de Madrid, donde quedaron en un segundo y polémico lugar. Consiguieron algo parecido a un contrato en el sello del Mariscal Romero Chapa Discos, editando el Ep Kaka de Luxe (1978), con Rosario, Toca el pito, Viva el metro y La pluma eléctrica como sus temas. Disco absolutamente revolucionario no por su nivel musical, sino por lo rompedor de su propuesta. Tras diversas llamadas a filas entre sus componentes, el grupo recluta a Bernardo Bonezzi e incluso a Enrique Urquijo, Carlos Entrena, Juan Luis Lozano y Javier Hamilton, pero el final de la banda estaba cerca, y en el mismo 1978 se produce la desbandada. Postumamente, Zafiro llegó a editarles el Maxi Kaka de Luxe (1982), con el Ep anterior más Pero que público más tonto tengo y el primer single oficial de Paraíso. Y ya en 1983 se publica en una filial de Zafiro su único disco grande, Las canciones malditas (El fantasma del paraíso, 1983), ya enmedio de la Movida y con Kaka convertidos, cinco años después, en toda una banda de culto a la española y reivindicados por toda la modernidad de entonces, quienes personalizadas en Paloma Chamorro, tuvo el gesto de reclutarlos para una actuación antológica en el mítico programa televisivo La Edad de Oro en 1983. Vistos y oídos en este 2010, Kaka de Luxe se presentan como una banda más que interesante, y de ellos diríamos que serían una interesante propuesta Lo-Fi con unas letras arriesgadas y más que ingeniosas. No obstante, le prestamos oídos a gentes tan interesantes como Harlem o Beach Fossils, que matarían por temas antológicos como Rosario, La alegría de vivir, Viva el metro, La pluma eléctrica, Pero que público más tonto tengo, Pondré mil voltios en tu lengua, Pero me aburro o La tentación.

Kaka de Luxe – Las canciones malditas (1983)

“Entre el bullicio contracultural efervescente de El Rastro de Madrid, la prensa marginal de LaCochu enclavada en Augusto Figueroa y los ecos de las nuevas tendencias londinenses, Olvido Gara, pronto conocida como Alaska, y Fernando Márquez El Zurdo, entran en contacto con Enrique Sierra a través de La Liviandad del Imperdible, fanzine de corte futurista e intelectualoide que habían creado casi con la excusa de formar un grupo. De hecho, inicialmente serviría para dar nombre y alma a un proyecto del que pronto se escindirían para virar hacia posturas más banales y rompedoras que eran las que realmente les interesaban.
Así, tras la ruptura, y sumergidos en primitivas emulaciones ramoncinescas, Alaska y El Zurdo reclutan para la causa a Nacho Canut y Carlos Berlanga, que tenían un puesto de discos en El Rastro. Después de varios ensayos, y tras descartar varios nombres como Shit de Luxe, se bautiza a la banda como Kaka de Luxe (inicialmente con Olvido y Enrique a las guitarras, Nacho al bajo, El Zurdo a la voz y Carlos a los coros), a pesar de carecer aún de batería y de que, a excepción de Enrique, procedente del grupo heavy (si, si, él lo que quería era tocar) Vibraciones, ninguno de los demás integrantes sabía apenas tocar ni cantar. De hecho, según se dice, cuando Nacho Canut compra el bajo es al mismo tiempo que busca unas lecciones básicas, pues tocaba esa misma tarde.
La formación se amplía al poco tiempo con la incorporación de Manolo Campoamor, también procedente de la prensa marginal (el fanzine Alucinio y otros tebeos con Ceesepe y La Cascorro Factory), que ya había conocido la escena punk en el extranjero y había conectando rápidamente con ella. Entra como segunda voz, consiguiéndose una primera actuación con batería de prestado en People, un pub de Argüelles.
Esta no pasa desapercibida del todo para los medios, y algunos como Interviú lanzan feroces críticas (que acompañarían a la banda en su corta vida) en absoluto justas a tenor del ritmo de vida llevado, relacionadas con la procedencia bien de la mayoría de sus integrantes. Se responde con irreverencia e insolencia, con un Nacho Canut que comenzaba a destacar en este aspecto.
Se decide incorporar a Pablo Martínez a la batería, más por imperiosa necesidad que por afinidad de caracteres y gustos.
Entretanto, la banda se vuelca en la autopromoción en el fanzine, ayudándose del talento creativo de Carlos, Manolo y El Zurdo, y ofreciendo una mezcolanza de noticias de revistas inglesas, letras de canciones, especiales de bandas y otro material gráfico de Don Martin, Eguillor, Crumb y Sheldon, además del propio.
La publicación llega a alcanzar cierta relevancia y, junto a la venta de discos, ropa usada y otros enseres en un tenderete en El Rastro, supone el sustento principal que permite a la banda seguir creciendo.
Continúan los conciertos, adoptando cada vez una estética y una actitud más provocadora, con el traje de plástico transparente de Manolo que dejaba ver su tanga atigrado, la estética punk de Olvido y Nacho, el esnobismo elegante de Carlos, el modelo espacial de Enrique y el aire brit de El Zurdo con su excéntrica manía de tirar objetos diversos al público, tales como libros o aviones de papel.
Así, y empujados por un ya por entonces conocido Jesús Ordovás, quien fascinado por el surgir de ese algo diferente y vanguardista que se estaba gestando les dedica frecuentes elogios en la publicación Disco-Express, Kaka firma una especie de contrato (todos los integrantes eran menores de edad) con el sello Chapa del
Mariscal Romero, del cual saldría un EP antológico (por su significado), “Kaka de Luxe”(Chapa, 1978), grabado en la más absoluta precariedad de medios.
Sin embargo, el futuro del grupo de la banda no era tan prometedor como cabría suponer.
En 1978, Enrique Sierra y Nacho Canut son llamados a filas. Esto, junto a las grandes diferencias ideológicas y musicales que iban surgiendo, el inesperado y polémico segundo puesto en el Villa de Madrid (en detrimento del
Wyoming y El Reverendo), la ausencia de dinero y la decepción de la producción en Chapa, no ayuda a quitarse de encima la sensación de fracaso que asfixiaba a varios de los componentes.
Javier Hamilton, en contacto con la banda haciendo una fugaz labor de management, empieza a planificar un futuro sin Sierra y Canut, y acaba ingresando en el grupo como corista, junto con Juan Luis Lozano, Carlos Entrena y su hermano Sergio Entrena, quienes habían conocido el grupo de la compañera de clase de la hermana de Juan Luis y desde ese momento se habían hecho asiduos a los ensayos mientras bebían cerveza.
Con la marcha al cuartel de Nacho y Enrique y la entrada provisional como guitarra de Bernardo Bonezzi, el único que aún conservó la ilusión en un Kaka agonizante, se producen una serie de movimientos que intuyen lo que a la postre depararía. El Zurdo, descontento con la evolución glam que el grupo estaba adquiriendo, sale y crea
Paraíso, se echa a Pablo, el batería, con el cual nunca se había conectado y se incorporan Javier Urquijo a la guitarra y su hermano Enrique Urquijo al bajo durante una temporada.
La realidad es que cada vez se ensaya menos y en noviembre de 1978 se decide disolver oficialmente la banda. La disolución deja durante un mes al nuevo ente sin nombre hasta que es bautizado como
Alaska y los Pegamoides.
Y precisamente casi coincidiendo con el final de esta otra banda, que llegó a adquirir una reseñable presencia comercial, Zafiro editaría un curioso maxi, “Kaka de Luxe” (Zafiro, 1982), en el cual se recogían las canciones del primer EP, más “Pero que público más tonto tengo”, y las dos del único single de Paraíso en activo.
No sería hasta el 17 de mayo de 1983, en el estreno en TVE de La Edad de Oro de Paloma Chamorro, que, como favor personal, se reunirían de nuevo, pudiéndose comprobar el distanciamiento tanto en lo musical como en lo personal en todos ellos. Además, este reencuentro de Kaka de Luxe y sus sucesores no llegaba precisamente en el mejor momento, justo después del fallecimiento de Eduardo Benavente.
En este mismo año, la industria editaba el único LP de Kaka, “Las Canciones Malditas” (El Fantasma del Paraíso, 1983), de la mano de El Fantasma del Paraíso, un sello independiente nacido dentro de la CFE (Compañía Fonográfica Española, subsidiaria de Zafiro) y que recogía tanto las canciones del EP como las de maquetas y directos que nadie supo (ni pudo) aprovechar en su momento”
(
lafonoteca.net)

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10 julio, 2010 Posted by | Kaka de Luxe | Deja un comentario

   

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