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Beachwood Sparks: The tarnished gold (2012)

Los Cowboys ya no son robots

Beachwood SparksOyendo este cuarto disco de Beachwood Sparks uno se da cuenta de lo que realmente representa la evolución en una banda. Un trabajo que comienza de manera espectacular, con un par de temas que nos hacen creer que el largo lapso de tiempo transcurrido desde el lanzamiento de Make the cowboy robots cry (2003) no ha sido tal. Pero nada más lejos de la realidad. Los ramalazos Psicodélicos de Beachwood Sparks (2000) se apuntan quizás en Sparks fly again. El Country-Rock-Espacial, marca de la casa, es el en protagonista en Forget the song, Tarnished gold, Earl Jean, The orange grass special… Pero, desgraciadamente, el interés va decayendo, poco a poco, The tarnished gold va desvaneciéndose, cayendo en una cierta autocomplacencia rayana a una cierta desgana. Los medios tiempos de la banda liderada por Chris Gunst van haciéndonos caer en una cierta sensación de letargo de la que nos cuesta salir, incluso no podemos evitar darle al fast-forward de nuestro reproductor en algún momento, si hemos de ser sinceros.
De Beachwood Sparks no podemos decir que fueran una banda enérgica, ciertamente, pero el impulso animoso de sus primeros discos se ha tornado en un acercamiento al Country-Rock más convencional de los años setenta (Water from the well, Talk about lonesome, Leave that light on, Nature´s light, Alone together…).
He de destacar que Beachwood Sparks ha mantenido, once años después, la misma formación de origen: Chris Gunst, cantante y guitarrista; el bajista y vocalista Brent Rademaker, el multiinstrumentista y cantante Dave Scher, y el batería Aaron Sperske. A ellos se unieron gentes como el guitarrista de The TydeBen KnightNeal Casal, Dan Horne, e incluso colaboró Ariel Pink.
El resultado final, como habréis podido entender de mis palabras, de bien, ni siquiera rozando el notable. Un disco bello, en sí mismo, pero quizás falto de energía, de vitalidad. Beachwood Sparks han realizado un trabajo más cercano a Eagles o Poco que a Flying Burrito Brothers, pero, que nadie dude, que les prefiero antes que a propuestas mucho más lánguidas, tipo Fleet Foxes o Bon Iver. ¡Con los ojos cerrados!

Beachwood Sparks – The tarnished gold (2012)

“After an extended hiatus that found the individual members of Beachwood Sparks working on various side projects including forming such bands as the Tyde and All Night Radio, the California soft country outfit reunited for 2012’s The Tarnished Gold. An elegiac, blissful, and melodic album, The Tarnished Gold finds the ’70s-influenced band’s sound maturing and deepening, while still retaining much of the melodic, hippie-dippy ramble-rock that makes them so charming. Produced by Thom Monahan — who handled the band’s 2001 outing Once We Were Trees — the album features the original Beachwoodlineup of singer/guitarist Chris Gunst, singer/bassist Brent Rademaker, singer/multi-instrumentalistDave Scher, and drummer Aaron Sperske. Also lending a hand are the Tyde‘s guitarist Ben Knight, onetime Ryan Adams & the Cardinals guitarist Neal Casal, pedal steel player Dan Horne, and even L.A. freak folk mastermind Ariel Pink. Although Beachwood Sparks have long drawn favorable comparisons to such mellow West Coast luminaries as Gram ParsonsPoco, and others, here the mix of layered harmonies and hushed, late-afternoon balladry also brings to mind works by such similarly inclined contemporaries as Teenage Fanclub and Goldrush. Which is to say that while the band’s sound here is undeniably influenced by the great West Coast folk-pop of the ’60s and ’70s, there is something contemporary and utterly present about the album, too. It’s as if on the band’s previous albums, they merely evinced making soft country-rock appealing, whereas here, much like their unexpectedly inspired 2001 cover of Sade‘s “By Your Side,” given a second life on the 2010 soundtrack to Scott Pilgrim vs. the World, they make it universally relevant, melodically buoyant, and guttingly romantic. And that’s still with all the band’s influences intact. In fact, cuts like the rollicking “Sparks Fly Again” and the poignant “Nature’s Light” are organic and heartfelt moments that bring to mind the epic, cinematic moonshine ofthe Byrds‘ “Chestnut Mare” and Stone Canyon Band-era Ricky Nelson. Elsewhere, tracks like the bittersweet leadoff “Forget the Song” and the lilting “Leave That Light On” are gorgeously realized, glowingly warm productions, with hummable melodies and literate, heartbreaking lyrics. Ultimately,The Tarnished Gold is not just a perfect album for late summer afternoons, but also Beachwood Sparks‘ masterpiece. As Gunst sings at the start of the album, “Forget the song that I’ve been singing/Lay down the weight that I’ve been holding/Hope that spring melts the winter in my heart,” The Tarnished Goldwill melt whatever preconceptions you have about the band and leave you basking in the warmth of the summer of Beachwood Sparks‘ career” (allmusicguide.com)

SubPop Records-Beachwood Sparks / Cómpralo-Purchase / Spotify

 

13 julio, 2012 Posted by | Beachwood Sparks | Deja un comentario

Beachwood Sparks: Beachwood Sparks (2000), Sub Pop

 
 
Cuando Sub Pop fichó a Beachwood Sparks a finales de los noventa era porque la banda tenía algo que decir; el Grunge había dado sus últimos coletazos y en este grupo encontraron el filón de lo auténtico; un grupo revivalista pero con un poso de un buen hacer indudable. Éste es uno de esos discos a los que merece la pena revisitar cada cierto tiempo, y hoy le dedicamos el espacio de nuestro Retro-Visor. Según su propia definición: “indie rockers from Further, strictly ballroom, Lilys pick up where the Byrds left off on Notorious Byrd bros and make it their own… toured with the Shins, J. Mascis and the Fog, The Jayhawks, The Black Crowes, Red House Painters… made two full lengths and a digital ep …current staus …playing shows in the summer of 2008 and plan to record a new record real soon.” La idea del malogrado Gram Parsons de hacer de sus Flying Burrito BrosCosmic American music” la llevaron a cabo con la grabación de este su disco de debut homónimo, realizando un trabajo que navega constantemente entre el Country-Rock, las ensoñaciones psicodélicas, el Pop y el Folk. Un disco que, en mi opinión, merece el calificativo de obra maestra, y que cualquier buen aficionado debería escuchar o poseer.

El álbum se abre con Desert skies, una preciosa canción con impecable melodía adornada con Slide guitar y guitarra de doce cuerdas; impecable. Ballad of never rider es un pequeño interludio con reverses que anticipa el tono psicodélico del álbum. Silver morning after retoma el lado más country. Singing butterfly es otro pequeño retazo psicodélico. Sister rose es uno de los temas más animados en el que nos encontramos ante la reencarnación en este nuevo siglo de Gram Parsons, como nota discordante aparecen unos guitarrazos distorsionados que son respondidos por la guitarra de doce cuerdas de Chris Gunst. Continúa el disco con This is what it feels like, que suena más a Lilys con unos coros clásicos de la costa Oeste americana. Canyon ride es una balada a lo Neil Young de Harvest adornada con preciosas frases de Slide guitar y unos teclados impresionantes. The reminder es la pieza más calmada del disco, también en tonos countries. The calming seas nos recuerda a la última época de The Byrds en su comienzo de guitarra acústica si bien aparecen también toques country. New county es otra balada acústica que encuentra inmediata respuesta en la animada Something I don´t recognize, una de mis favoritas, un tema impresionante que posee todos los componentes del Ragga-Rock de la época Notorious Byrd Brothers, aderezada con elementos psicodélicos como el sonido de Rickenbacker-12 y los riffs que interpreta, que la convierten en un pedazo de tema. Old sea miner cierra ese círculo psicodélico partiendo de una simple canción más o menos Pop para acabar en una mini-suite hipnótica con guitarras psicodélicas y coros etéreos realmente impresionante. La calma vuelve con los dos últimos temas, See, oh three y Sleeping butterfly, de vuelta al Country-Rock. El disco fue grabado (seguramente en pocas tomas) en el Studio 45 y fue producido por Michael Deming y la propia banda. Un disco que nos proponía un viaje por todos esos sonidos de finales de los sesenta poniéndolos al día con verdadera frescura y pericia también en sus actuaciones en vivo. Posteriormente la banda editó Once we were trees (2001), su segundo álbum , algo más irregular; y Make the cowboy robots cry (Ep-2002), hasta ahora su último disco, todos en SubPop; y prometen un nuevo disco para este 2009.

28 febrero, 2009 Posted by | Beachwood Sparks | Deja un comentario

   

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