The JangleBox

Indie, Noise, Shoegaze… Music

Ken Stringfellow: Danzig in the moonlight (Lojinx, 2012)

A fuego lento

La primera reacción que experimenté cuando oí por primera vez este Danzig in the moonlight, el último trabajo de Ken Stringfellow fue un tanto frustrante. Esperaba un disco de guitarras. Un álbum enérgico de esos a los que The Posies nos tenían acostumbrados. Pero en realidad, Ken aprovecha los hiatos con su banda matriz para tomarse un respiro, para experimentar en el estudio, para explayarse a gusto. A Danzig in the moonlight había que darle más oportunidades para conseguir captar la esencia del autor de inolvidables himnos Power-Pop.
Y así lo hice. A la tercera o cuarta escucha las trabas comenzaban a caer, y la esencia de los temas comenzaba a destilar por mis oídos, ávidos de novedades pero plenos al escuchar huellas sonoras añejas. Digamos que en Danzig in the moonlight ha querido dejar de lado las canciones Pop de tres minutos para convertirlas en óperas Pop. Ken ha querido explayarse y convertir el cliché coro-verso-coro en una epopeya sonora en la que los sonidos y la instrumentación se expanden tranquila y armoniosamente durante cada surco.
Nos encontramos, como decía, con un disco difícil y con ciertas aristas, en el que se abarcan varios géneros, desde el Pop más calmado (History buffs), el sinfonismo disonante (Odorless, Colorless, Tasteless) al Sonido Philadelphia (Pray); del Country (You´re the gold, Doesn´t  it remind you of something) a la balada más refinada (Jesus was only a child) o los sonidos más setenteros (Even the Forgers Were Left Fingering the Fakes). Un disco epatante que, insisto, no es fácil de digerir a la primera escucha. Antes bien, ésta ha de realizarse de manera calmada y tranquila, dejándole tiempo para una cocción adecuada. El resultado final puede ser, entonces, de lo más reconfortante.

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Ken Stringfellow, despite an eight-year drought between solo albums, has kept himself busy since 2004’s well-received Soft Commands by playing with R.E.M. and a re-formed Big Star and releasing an EP, a new Posies record, and two albums with his Norwegian garage rock outfit The Disciplines. Released in 2012, Danzig in the Moonlight finds the venerable singer/songwriter tossing all of those experiences into the soup pot and serving up a real horn of plenty. Recorded in Brussels and employing an international smorgasbord of guest musicians, Stringfellow‘s fourth solo outing is as riveting as it is willfully schizophrenic, incorporating elements of progressive art rock, country, soul, R&B, and straight-upPosies-inspired jangle pop without a care in the world, resulting in his most daring studio offering to date. Opening with the temperamental “Jesus Was an Only Child,” which halfway through decides to abandon its dreamy, Elbow-esque trajectory for a rakish electro-pop backside that sounds like Marc Bolan fronting PulpDanzig in the Moonlight feels like a beloved bedroom project gone viral, and while it might not always work, there’s never any telling what daydream/nightmare may lurk around the corner. If anything, Stringfellow fans of every persuasion can walk away with at least one or two prizes, from the breezy AOR bliss of “You’re the Gold” and “History Buffs” to the White Album-ready “Even the Forgers Were Left Fingering the Fakes,” the dissonant John Cage-meets Radiohead mysticism of “Odorless, Colorless, Tasteless,” and the flirty, candy-coated retro-pop of “Doesn’t It Remind You of Something,” the latter of which is a duet with the Head and the Heart‘s Charity Rose Thielen” (allmusic.com)

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18 octubre, 2012 Posted by | Big Star, Ken Stringfellow, The Posies | Deja un comentario

Ha muerto Alex Chilton

El tímido chico de Memphis, el autor de The Letter, de September gurls, el músico errante y errático y ante todo personal y alejado de los focos y de la notoriedad ha muerto, a los cincuenta y nueve años debido a un problema cardíaco. Nos ha dejado uno de los padres de Power-Pop y de los mejores elaboradores de melodías imperecederas. Descanse en paz.

“Nacido en Memphis en 1950, pronto tuvo inquietudes musicales pero no se le puede considerar un músico original de la ciudad del country de Sun Records. Sus influencias llegaron del entorno del soul sureño y de más lejos: en plena adolescencia se entusiasmó por los sonidos de la Invasión Británica, encabezada por los Beatles, los Rolling Stones, los Zombies o los Who. De ahí nace su pletórica visión musical.

Con una banda de instituto llamada The DeVilles, da sus primeros y tímidos pasos musicales pero gracias a un manager hábil y a sus buenas maneras deciden tomárselo más en serio y forman The Box Tops. Tuvieron un importante éxito con el tema The Letter. Pop adolescente pero con un buen espíritu de soul. Lo que en Estados Unidos y Reino Unido se conoció como Blue Eyed Soul, una etiqueta que englobaba a artistas blancos influenciados por el R&B, al estilo del primer Van Morrison, y en la que entraban Joe Cocker o Eric Burdon, entre otros.

Sin embargo, el salto de calidad llegó con Big Star, una banda esplendorosa, una estrella musical tan radiante como fugaz. Formada en 1971, Big Star fue por encima de todo la conjunción de Chilton y Chris Bell, que apenas duró un par de años. Ambos dieron forma a un estilo melódico de grandes vuelos que sembraba las semillas del power-pop. Guitarrazos directos, voces sugerentes y magnífica capacidad para absorber al oyente entre reminiscencias psicodélicas. En un tiempo en el que se extendía las atmósferas progresivas de Yes, las composiciones conceptuales de Pink Floyd o la rudeza de Led Zeppelin, los acordes efusivos de Big Star insuflaban un rayo de esperanza al siempre delicado y excitante mundo de la orfebrería pop.

El problema fue que Bell dejó la formación por continuas disputas con Chilton, que tenía, según varios conocidos, una personalidad muy complicada. Bell murió repentinamente en 1978 pero Big Star seguirían adelante con Chilton al frente y más de una reunificación, la última prevista para este año en el prestigioso festival de South By Southwest.

Pese a todo, #1 Record o Radio City, publicados a principios de los 70, son dos álbumes que, de alguna manera, se sellaron en los corazones de muchos amantes del pop melódico. Las imperecederas píldoras de Big Star serían utilizadas por varias generaciones como verdaderos elementos de estímulo creativo. Sin ellas, tal vez, no se entenderían los trabajos de REM, Teenage Fanclub, The Posies, Replacements, Long Ryders o Weezer.

El espíritu errante y complicado de Chilton fue símbolo de una carrera en solitario de bastantes tumbos. Se dejó ver en la escena del punk de Nueva York o dedicó algunas de sus energías a nuevas labores en los mandos de la producción, como cuando trabajó con The Cramps. Varios de sus últimos trabajos estaban repletos de versiones que dieron perspectiva de su altibajo compositivo aunque auténtico sentido ecléctico. En España, no fueron pocas las bandas que le tenían como una referencia, entre ellas, Surfin’ Bichos. Porque Alex Chilton era un músico de culto, mitad maldito, mitad pura bendición, como los mejores temas de Big Star” (elpais.com)

 

19 marzo, 2010 Posted by | Alex Chilton, Big Star | Deja un comentario

Big Star: In the street (1972), Ardent

Obviamente, la actuación corresponde a 2008, con Chilton, Stephens, Stringfellow y Auer en la formación, actuando en el show de Jay Lenno. Por su sonido, merece la pena. Es difícil encontrar vídeos de la formación original.

7 junio, 2009 Posted by | Big Star | Deja un comentario

Big Star: #1 Record (1972), Ardent

 
Hoy es un fin de semana de esos especiales, porque en el Retro-Visor vamos a prestarle atención a una de las grandes bandas de referencia para quien escribe. Bueno para mí y para millones de seguidores de una forma de entender la música que tiene que ver con el buen gusto, con las grandes melodías, las grandes voces y las grandes interpretaciones. Nos referimos a Big Star, la banda surgida a comienzos de los setenta en Memphis, Tenesee, de la unión de dos talentos musicales como fueron Alex Chilton (Four Tops) y Chris Bell (Icewater). A ellos se unirían el bajista Andy Hummel y el batería Jody Stephens. Habría que decir igualmente que el status de banda de culto que hoy en día posee la banda no lo alcanzó cuando sus discos fueron editados. Antes bien, su trayectoria fue más bien efímera, y el reconocimiento masivo les llegó de la mano de gentes como Matthew Sweet, REM, The Posies o Teenage Fanclub, que desempolvaron sus viejos vinilos descubriendo una forma de hacer Power-Pop partiendo del Pop más melódico. Lo interesante del caso es que poca gente a comienzos de esa década se interesaba por ese tipo de música que tenía más que ver con la invasión británica de mediados de los ´60 (The Beatles, The Kinks, The Who…) y con el cancionero de The Byrds que con el Rock post-hippy o el Rock Progresivo que se estilaba en esa época (Si exceptuamos a Badfinger o The Raspberries). Sea como fuere, tras la unión de Chilton y Bell, y tomando viejas canciones como punto de partida, el grupo facturó este #1 Record, que fue producido por ellos mismos con la ayuda de John Fry y Terry Manning. La pareja intentó emular otros dúos compositivos célebres como Lennon-McCartney o Simon-Garfunkel. Y el resultado final no pudo ser más espectacular. Todas las canciones incluidas en este #1 Record podrían ser singles en potencia o canciones para ser recordadas por generaciones posteriores como ejercicios impecables de Pop, perfectamente estructurados y ejecutados: Feel, The Ballad of El Goodo, In the street, When my baby´s besides me, My life is right; son las que tienen bases más sólidas de Power-Pop. Mientras que otra parte del disco es algo más acústica y relajada: Thirteen, The India song (precioso tema al estilo Donovan), Give me another chance, Try again, Watch the sunrise, ST100/6. Todas ellas conforman una colección impresionante de temas que abrieron un camino posterior para toda una generación de músicos unos veinte años después. Como dijimos antes, su repercusión popular fue mínima, debido a problemas con la distribución, encargada a la compañía Stax Records, quien posteriormente entró en otro conflicto de distribución con Columbia. Disputas internas llevaron a la banda a finales de 1972 a prescindir de Chris Bell y a reformarse para dejar grabada otra obra maestra: Radio City (1974). En 1978 se edita Third/Sister Lovers, epitafio sonoro con la aparición de sólo dos miembros originales: Chilton y Stephens, coincidiendo con la edición en el Reino Unido de sus dos primeros discos en formato de doble como respuesta a un cierto interés surgido desde las islas. En 1993 se produce el encuentro de Chilton y Stephens con Ken Stringfellow y Jon Auer, quienes retoman el proyecto y forman unos nuevos Big Star para dar una serie de conciertos y apoyar Big Star Live, un directo de 1974. Ya en 2004 y con esa nueva formación, se registra In Space (Rykodisc). Es obvio decir que sus dos primeros discos, con la formación original, son lo mejor de su repertorio, discos que todo buen aficionado al Pop con mayúsculas debería disfrutar.
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6 junio, 2009 Posted by | Big Star, Música | Deja un comentario

   

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