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The High Wire: Odds and evens (from The sleep tape, 2010, Grandpa Stan)

5 febrero, 2010 Posted by | The High Wire | Deja un comentario

The High Wire: The sleep tape (2010), Grandpa Stan

El post de hoy es una de esas ocasiones especiales en las que nos deleitamos realmente comentando un disco o compartiendo con vosotros las impresiones -siempre personales- que nos ha dejado tal o cual grupo o artista. The High Wire es el proyecto que ideó Tim Crompton para dar rienda suelta a su creatividad. Posteriormente añadió a sus planes las personalidades de Stuart Peck y Alexia Hagen, para poder expresar con más claridad sus ideas y poderlas plasmar con mayor fiabilidad. El resultado: un Ep editado en 2008, Ahead of the rain -que pasó completamente inadvertido y que acompañará a la edición de su nuevo disco-; y este The Sleep Tape, que verá la luz en Febrero de este 2010. Por medio, la aparición de Chris Martin, de Coldplay, quien se enamoró de ellos e hizo que les telonearan en alguna que otra ocasión. Lo interesante del caso es que The High Wire se han desmarcado con un pedazo de disco que ha hecho que gran parte de la prensa británica -tan dada a regalar elogios- se deshaga en halagos hacia el trío londinense; halagos que, por otra parte, en esta ocasión son más que merecidos. Para resumiros en esencia el concepto de The Sleep Tape, os diría que es uno de esos discos que merece la pena ser escuchado en uno de esos momentos de ensoñación previa al sueño profundo, en ese intervalo que denominan “fase rem“, que transforma nuestra percepción de las cosas. De hecho, el nombre del disco viene dado precisamente de ahí, de haberlo parido en sesiones nocturnas. Pues bien, ése es precisamente el efecto que esta Cinta nocturna consigue, transportarnos a ambientes nocturnales, con voces y con efectos que nos evocan las esencias de Slowdive, Spiritualized, Flaming Lips o Mojave 3. Una colección de canciones realmente memorable y que nos permea suavemente con cada escucha. The midnight bell es una de las más bellas, algo así como Shoegaze de segunda generación o Dream-Pop con arreglos electrónicos, siguiendo el camino de Cocteau Twins: Una maravilla. Hang from the lights, New lovers y Sleep tape continúan el camino iniciado, pero en una onda más folkie-acústica, con bellos arreglos electrónicos o, en el caso de esta última, con unos teclados retro y un celemin que suena impresionante. Odds & evens es un tema más Pop, en onda nuevaolera melódica; será el nuevo single del disco. It´s no secret es un precioso tema, con voces a coro impresionante, algo así como unos JMC vocales, bajo la influencia de los Byrds. Letting in the light incide en las melodías vocales, en esta ocasión con guitarras acústicas con reverberaciones y ecos gigantescos. A future ending es algo así como un tributo guitarrero a los Raveonettes más melódicos. Concluye el disco con Pump your little heart, una especie de oda final en la que nos resumen prácticamente todo lo aparecido en el álbum: Pop de alto quilataje, guitarras acústicas y eléctricas sonando al unísono, teclados… todo un universo personal más que interesante de visitar. The Sleep Tape es un disco que nos ha proporcionado un enorme disfrute al oírlo; algo así como un largo paseo a través de la historia del Pop, iniciado en 1968 con The notorious Byrd brothers, de The Byrds y con escala en 1988 con el Isn´t Anything de My Bloody Valentine, poniéndonos convenientemente al día de todo lo sucedido enmedio y actualizando sus influencias posteriores. Desde ya uno de los favoritos de este comienzo de año. Yo no me lo perdería… (Sí, hemos copiado la metáfora del texto que acompaño, pero es que me ha gustado mucho la idea, jejeje)
“Not that it’s a competition or anything, but we were wondering, prompted by today’s New Band, who is the best at dream-pop, the British or the Americans? Who would win in a soft, sussurating encounter between Galaxie 500 and Slowdive, or between Mercury Rev and My Bloody Valentine? It’s a tough call. The High Wire further complicate the issue by being British but sounding American – their pedal-steel guitar whine and billowing boy-girl harmonies make them sound like a country rock band high on soma having a fluffy pillow fight with a bunch of shoegazers. It’s an intoxicating sound, one impressive enough to have caught the ear of Chris Martin, who invited the High Wire to support Coldplay on their arena tour last Christmas, when the band had, in their current configuration, only been playing together for a matter of weeks.
Thinking about it, these two seemingly disparate genres were always closer in practice than they seemed on paper; witness the transformation of Reading shoegazers Slowdive into alt-country act Mojave 3, based on virtually the same lineup. The High Wire have been through some changes, too. They began as a solo project, mainman Tim Crompton admitting that he “never really intended it to become a band”. Named after the Richard and Linda Thompson song Walking On a Wire and influenced by the Byrds and Teenage Fanclub, the High Wire soon added to their ranks Stuart Peck and, crucially, Alexia Hagen – crucially, because it is the blurry, amorphous and androgynous male-female vocals, either whispered or chanted, allied with the woozy melodies, studio distortion and reverb and droning or driving guitars, that have given the High Wire their distinctively indistinct, sticky, hazy sound.
You could argue that that sound was born in 1968 with the Byrds’ Sweetheart of the Rodeo or in 1988 with My Bloody Valentine’s Isn’t Anything; certainly the title of the High Wire’s debut album proper, The Sleep Tape, apparently taken from a passage in Iain Sinclair and Dave McKean’s illustrated novel, Slow Chocolate Autopsy, is evocative of MBV’s own sleep fixation – their songs such as (When You Wake) You’re Still in a Dream and their ideas about the blurred boundary between wakefulness and sleep. The Sleep Tape was originally conceived as an album entirely about sleep, and indeed many of the tracks were recorded – at Peck’s north London flat – during sleepless nocturnal sessions. Despite the addition of a series of breakup songs, the dream-state feel remains, and even though it was later mixed by Rik (Portishead, Black Rebel Motorcycle Club, Nick Cave) Simpson, who has given some tracks a harder, rockier edge, the overall sense is of sheer somnambulant bliss”
(
guardian.co.uk)
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4 febrero, 2010 Posted by | The High Wire | 2 comentarios

   

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