The JangleBox

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La Mode: El Eterno Femenino (1982)

La carrera de La Mode fue mucho más corta de lo que muchos de los seguidores de la música de los ochenta en España pudiéramos pensar. El núcleo creativo principal, formado por Fernando Márquez “El Zurdo”, Mario Gil y Antonio Zancajo perduró apenas tres años, más o menos desde 1981 hasta 1984. Tras la marcha por enfermedad de Fernando, Gil y Zancajo le dieron continuidad al proyecto hasta 1986, aunque el resultado ya no fuera el mismo. Los temas de La Mode responden a las inquietudes creativas de Fernando Márquez, un personaje cuanto menos curioso, por lo de introvertido y lo extravagante de algunos de sus comportamientos. Personaje algo misántropo y lleno de obsesiones como el fetichismo (Enfermera de noche) o el recuerdo de una infancia rodeada de ciertos traumas adolescentes (Para ti, Aquella chica, Wild puppets -we love you so-), sus composiciones tienen un patrón dominado por la alta calidad lírica (El único juego en la ciudad, Aquella chica, Aquella canción de Roxy, El eterno femenino), mientras que en otras el lirismo se convierte en sentimentalimo Pop (Cita en Hawai); todo ello acompañado de una sonoridad Electro-Pop que le aportaba la creatividad musical de Mario Gil, a la postre gran ideólogo en ese aspecto de La Mode. Su sonido era básicamente Electro-Pop influenciado por bandas como Stranglers o Roxy Music; y su actitud pecaba algo de una cierta altivez dandysta sin duda alimentada por el enorme ego creativo del Zurdo, personaje absolutamente relevante dentro del movimiento cultural que asomó en aquella España que intelectual y económicamente parecía que despegaba en la década de los ochenta. Por cierto, Antonio Zancajo edita un canal en YouTube donde podréis encontrar cantidad de material videográfico sobre el grupo muy interesante. Éste es el link.
El quince de Septiembre de 2012 se cumplen treinta años del inicio de la grabación de El Eterno Femenino, un disco imprescindible dentro del panorama Pop en español. Puedes encontrar más información de primera mano leyendo el blog de
Fernando Márquez Línea de Sombra, en el artículo dedicado a su propia banda y firmado por él mismo. 

Fernando Márquez: Línea de Sombra – El Eterno Femenino

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“Hay discos que cuando uno está ante él percibe un aura que lo hace especial. Una portada. Un título. Los dos primeros segundos de la primera canción. Cuando uno de esos discos reúne además estos tres condicionantes, uno ya sabe a ciencia cierta que se encuentra ante un imprescindible, y la única duda que tiene es saber si alcanzará o no la categoría de obra maestra, que no de mito. Y en ello básicamente encuentra su diversión y motivación el que se tiene que enfrentar a la tarea de escribir unas cuentas líneas sobre ello. Tal es el caso de “El Eterno Femenino” (Nuevos Medios, 1982). Muy raro sería que se torciera tras cumplir con esos tres requisitos. Vamos a disfrutar, pues.
Reúne “El Eterno Femenino” gran parte de las obsesiones de ese grandísimo compositor que es
Fernando Márquez, genio misántropo que, al igual que otro de ellos, Carlos Berlanga, siempre necesitaba de un fiel escudero para dar forma a sus canciones. Y en esta ocasión, los ritmos de Antonio y Mario son sobresalientes, ya no sólo para la época, que también, sino que la acidez y elegancia de canciones como “Aquella canción de Roxy” o “El único juego en la ciudad”, constituyen obras atemporales del pop electrónico nacional (si bien en el caso de la primera mencionada, hay que agradecer la brillante composición al propio Zurdo).
Obsesiones, decíamos, que provienen de los rincones más recónditos de la infancia. De traumas provocados por osos de peluche arrojados a la basura y de adolescencias incomprendidas que desembocan en desfiguraciones sadomasoquitas del sexo y en imágenes grotescas de la realidad. Todo ello aderezado con el pop más clásico e imperecedero del “Para tí”; como en “Cita en Hawaii”, cuyo gran mérito es hablar del amor de la forma tan babosa como lo hace, y rehuir de ello inmediatamente con la sencillez y naturalidad que sólamente El Zurdo sabe imprimir.
Son, de todos modos, las del primero grupo, las más sobresalientes. “Aquella canción de Roxy” es, efectivamente, la señal. La señal de que este disco juega en otra liga, y de que irrumpe inevitablemente entre lo más destacado del pop nacional de todos lo tiempos, junto a grandes canciones como, qué se yo, como “No mires a los ojos de la gente” de
Golpes Bajos. “El mundo acabó de surgir / entre mi lengua y tu carmín”, o cómo una canción puede despertar un sentimiento de pasión tan fuerte como para durar tan sólo unas horas: hasta el amanecer.
¡Pero es que “El único juego en la ciudad” es aún mejor! Aunque algo eclipsada por otras composiciones más típicas, esta sublime interpretación teatral es un pieza perfecta de trepidante pop electrónico, asfixiante y kafkiano, en la que la ciudad se convierte en un escenario en forma de tablero y tú, sí, tú, eres el premio. Ridículo e inútil el intento de describirla. Tienes que oirla.
Es difícil mantener el ritmo. Hay que bajar el pistón. “Qué terrible balance estará haciendo / si aún no ha cumplido los veinte años / todo el mundo parece divertirse / y también ella / aunque no se note por su expresión”, o la precisa descripción de ese complejo, y a la vez tan sencillo, mundo adolescente de “Aquella chica”, en el cual ahondarían escritores tan afamados como el americano Jeffrey Euginedes y sus vírgenes suicidas.
Las revoluciones vuelven de la mano de “La teoría de la relatividad”, quizás la más floja del lote, con grandes influencias de Devo y Joy Division. El neo-ye-yé de “Las chicas de la Inter”, muy
Waq ella y dedicada a la periodista Olga Barrio, por quien Fernando sentía gran admiración, y la irónica (pero también algo tópica) “Mi dulce Geisha”, que tanto recuerda al “Tokyo” de Pegamoides surgido de ese proyecto fallido que fue Piernas Ortopédicas, son grandes canciones pero no mantienen el nivel del disco, por lo que pueden dejar un poso algo enrarecido. Pero claro, es que si lo mantuvieran posiblemente estuviéramos hablando del mejor álbum español de todos los tiempos.
El erotismo e inocencia de “El eterno femenino”, nos resúmen lo que es, en definitiva, este disco. Excelentes canciones, excelente intérprete, excelente compositor, excelentes ritmos… no está mal, ¿no? Pues no se crean que siempre es así”
(lafonoteca.net)

La Mode-La Fonoteca / Cómpralo-Get it

16 septiembre, 2012 Posted by | La Mode | 4 comentarios

La Mode: Aquella canción de Roxy, El Eterno Femenino (de El Eterno Femenino, 1982)

19 septiembre, 2010 Posted by | La Mode | Deja un comentario

La Mode: Amor en taxi/Asesinato en el ascensor/Aquella canción de Roxy (Maxi Single, 1982)

La cara B del Maxi Enfermera de noche (1982). Aquella canción de Roxy es la mejor de las tres, lógicamente, fue regrabada para su primer largo, El eterno femenino (1982), por su calidad y porque esta versión, además de ciertos fallos en la grabación, resultaba un tanto larga y algo machacona, añadiéndosele además los saxos de Ulises Montero, colaborador entonces habitual de Gabinete Caligari.

20 junio, 2010 Posted by | La Mode | Deja un comentario

La Mode: Enfermera de noche (Maxi Single, 1982)

 

La Mode fue el proyecto definitivo de Fernando Márquez, alias El Zurdo, un personaje peculiar de los tiempos de la Movida Madrileña. Un tipo que había formado previamente Paraíso y firmado una de las mejores canciones de los años ochenta en España, Para ti. Igualmente lo había intentado con otro proyecto llamado Pop Decó, que pasó sin pena ni gloria y que retomó posteriormente a su deserción de La Mode. Incluso tras un breve episodio en solitario, se decidió a formar, junto con Antonio Zancajo (Guitarras) y Mario Gil  (teclados) el que sería considerado como el trío más sofisticado de los ochenta en el panorama musical español, La Mode. Una formación de breve existencia pero que nos dejó algunos de los temas más memorables del Pop en español. Uno de ellos es esta Enfermera de noche, su primer disco, un maxi previo a su debut en disco grande, titulado El eterno femenino (1982). Enfermera de noche es un tema que une el innegable talento lírico de Fernando (la letra es una especie de mezcla de masoquismo con fetichismo y cierta ironía) con los elementos musicales más o menos tomados en su mayoría de la Nueva Ola (Stranglers, Roxy Music) unidos a un toque de Pop-Electrónico en boga en el momento; y es ahí donde se notó mayormente la mano no sólo de Antonio Zancajo, sino también de Mario Gil, quien con posterioridad se tornó como el verdadero artífice e ideólogo de La Mode, tras el abandono en 1984 de Fernando, tras anunciar su enfermedad pulmonar, que le impidió llevar a cabo una carrera musical como tal, teniendo que abandonar los directos y el ajetreo que durante dos años el grupo consiguió llevar a cabo. Le prestaremos más atención, sin duda, a La Mode, desde el Retro-Visor de The JangleBox. Por cierto, que la cara B del Maxi está formada por la fusión, al estilo ochentas, de tres temas: Amor en taxi, Asesinato en el ascensor, Aquella canción de Roxy (la cual se regrabó para su primer álbum).

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“Enfermera de noche” es una de las buenísimas canciones que el grupo popularizó, con una letra que lo eleva a otro nivel y una interpretación de nuevo brillante, donde fetichismo, sugerencia, erotismo e ironía se mezclan con lo más hediondo de las fantasías sexuales. Al parecer está inspirada en una entrevista televisiva realizada a Xavier Cugat en la que aparecía con una mujer a la que llegaba a la altura inguinal y a la que denominaba “su enfermera de noche”.
La Cara B, como ya hemos comentado, es en sí un despropósito. Porque hacer ese mezcla con la muy The Cure “Taxi / Asesinato en el ascensor” (porque es la misma, ¿verdad?), y “Aquella canción de Roxy”, posiblemente la mejor composición del grupo, tiene delito, si bien es cierto sería regrabada de nuevo para su largo El Eterno Femenino (Nuevos Medios, 1982) , y de forma mucho más acertada, librándose de esa buscada intensidad en forma de aproximación al directo junto a los coros y el saxo de Ulises Montero, tornándose más nuevaolera, con sintetizador y ritmo electrónico de lo más ácido y sofisticado. Bien.
Con todo y con ello, no puedo calificar este maxi de menos que sobresaliente, y es que tanto este como su estreno en largo conforman sus trabajos más destacados, y significan dos de los momentos cumbre de los 80 españoles.
La portada fue diseñada por Montxo Algora, habitual desde entonces para la banda en esta lides”
(
lafonoteca.net)

19 junio, 2010 Posted by | La Mode | Deja un comentario

   

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