The JangleBox

Indie, Noise, Shoegaze… Music

Cucharada: ¡Tan deprimido! (de El limpiabotas que quería ser torero, 1979)

29 agosto, 2010 Posted by | Cucharada | Deja un comentario

Cucharada: El limpiabotas que quería ser torero (1979)

 

El panorama imperante en la España musical de finales de los años setenta era más o menos el siguiente: Solistas de canción melódica o agrupaciones del género a la usanza italiana. Experimentos folkies tipo Aguaviva de progres absolutamente desfasados. Grupos de Rock´n´Roll como Asfalto o Bloque a los que se abanderó bajo el epígrafe de grupos del “Buen Rollo” junto con otros de Rock-Progresivo. Por otro lado, las bandas emergentes del Nuevo-Rock-Andaluz junto con el extraño disco de debut de Veneno (1977). Y por último, proto-punks del tipo de Kaka de LuxeNuevaoleros como Sissi o Tequila. Obviamente, éste último grupo de bandas fueron los más interesantes para The JangleBox, como es obvio. Cucharada fueron etiquetados como un grupo de “Buen Rollo”. Chapa Discos, el sello del Mariscal Romero, intervino felizmente en la creación del término y contrató a la banda de Manolo Tena, que, si bien tenía elementos semejantes a grupos como Asfalto como su virtuosismo a la hora de interpretar y su espíritu absolutamente rockista´; tenía a su vez rasgos que los hacían distintos de este tipo de bandas. Ésto fue lo que los diferenció y a la vez originó su rápida disolución: sólo grabaron El Limpiabotas que quería ser torero (1979) y editaron además dos singles, Social peligrosidad/Libertad para mirar escaparates (1978) y Quiero bailar Rock´n´Roll (1980), reseñado en The JangleBox la semana pasada. Tenían razón Cucharada cuando se quejaron de que su compañía les negó el apoyo publicitario que se merecían. Cucharada era una banda algo compleja para su momento musical, publicaron un disco más o menos conceptual, su música era Rock con influencias frankzappianas y en sus apariciones en vivo realizaban perfomances con influencia del mundo teatral. Colaboraron con Hilario Camacho y con Moncho Alpuente, y su carrera terminó con un single que les volvió algo más accesibles pero que no les dio el lugar en el panorama rockista de los primeros ochenta.

Cucharada – El limpiabotas que quería ser torero (1979)

“Desde el sardónico título, pasando por una portada repleta de disfraces, utensilios a cada cual más excéntricos y los pintorescos pseudónimos de los creadores en su interior (Lolilla Cardo, Pulpo Baquetas, El Azogue, Se Llamaba Manolo, Con él Llegó el Escándalo…) uno bucea en uno de los discos de rock más olvidados de la época dorada de éste en nuestro país y todo lo que halla parece un poco marciano, circense, surrealista. Y es que “El Limpiabotas que Quería ser Torero” (Chapa, 1979),es uno de los discos más sobresalientes que ha parido el hambre, el rollo, la marijuana y la poesía urbana con tintes de cambio y transformación.
El viaje empieza con la casi psicodélica “Desconcierto flamenco” (J. Vidal), un guiño instrumental que burla con ironía y un ay algo ebrio la ferviente moda de rescatar acordes flamencos a toda costa para subirse al son que más calienta, y desgraciadamente a veces con más marketing que alma. Lo que desconcierta es que esta canción aún podría estar de actualidad debido a algunos abusos por parte de los autoproclamados artistas que hacen enrojecer y llorar. La guitarra empieza como adormilada o perdida, después es rodeada por sintetizadores, oleadas eléctrizantes de guitarras, una percusión personalísima del gran
Tito Duarte y un saxo delicioso que parecen deshacer la marca hispánica e inaugurar nuevos caminos tan bien urdidos por Morente y Camarón.
“Tan reprimido” (J.M. Tena-A. Molina) abandera un rock ‘n’ roll sin concesiones, con un ritmo rompedor, de vértigo, la letra hace muecas a la burguesía acomodada y a sus todoperosos gustos musicales (radiofórmulas), los riffs de guitarras se enroscan agonizantes y se escucha “me siento tan deprimido / oprimido / reprimido para componer un himno, tiro,tiro, tiroriro”, esto último alude a cosas nada arbitrarias sobre algunos desajustes políticos y sociales de aquellos turbulentos años; el duduá ingeniosísimo y el amor cierran esta maravillosa canción.
El siguiente corte “Made in U.S.A.” firmado a la lirón por
Alpuente e Hilario Camacho es quizá la más floja musicalmente con un ritmo sureño de blues rock; ahora bien lo profético de la letra no es baladí, el mimetismo e injerencia cultural y de hábitos que hemos sufrido de “iu es ei” invita a alarmarse, no se deja aquí el autor la abominable inyección de conflictos y extorsión que los yankees han accionado en países en transformación como Sudamérica… “Canción para pedir limosna” de Vidal es cómica y a la vez tétrica, oímos las voces del grupo representando el papel de vendedores ambulantes y tiene su gracia, pero el protagonismo acaba recayendo en guitarra de palo, guitarra eléctrica y una percusión que dibujan con precisión y melancolía la desolación de la calle, del hambre, la terrible desesperación. Exquisita.
El binomio “Abarca y devora” (F. Martín – J.M. Díez) – “Compre (Pase ¡no molesta!)” (J.M.Tena – J. Vidal) amalgamados en una canción es la verdadera obra maestra de este disco, una de las mejores canciones denuncia que jamás se han hecho en la dura época de cambios en este país. La primera con gemidos de una guitarra enloquecida ataca con muchísimo cinismo un tema que de nuevo está en plena actualidad y si se me permite herido de muerte: la devoración por parte del urbanismo de cualquier terreno al mejor postor (“Convertimos cualquier lugar en zona residencial, adquiera su propio hogar con toda comodidad…”, reza el estribillo) y del estrangulamiento de las economías más modestas con virguerías snobs de última generación (“pistas de tenis, parquets, azulejos serigrafiados…”), batería y guitarras sirven paranoia y rudeza como presas del voraz capitalismo. Su gemela le supera, es el perfecto culmen para acabar de rematar tétricamente los vicios más sinuosos del capitalismo, su lírica muerde en la yugular: “Comprar es la llave de la felicidad / compre hoy, pero pague mañana / es la costumbre que ya se hizo ley…”, “Compre nuevos problemas para solucionar sus problemas”, “Porque usted necesita lo que no necesita / si nosotros necesitamos vender”; el ingenio de la canción no es sólo mostrar el asedio sufrido por los clientes sino la desesperación del vendedor (“Compre con dinero y sin dinero / cómprenos algo, lo que sea, estamos en la ruina”). La escupen vigorosos riffs de guitarra, un bum bum de batería perdiéndose como eco en un redoble; y tras dos estrofas sobreviene una muestra fehaciente del carácter teatral del grupo, la música se suaviza en ritmos caribeños con instrumentos de vientos y una percusión infantil mientras la voz expira a través de un megáfono. La originalidad y humor de este corte, su incisiva caricatura nada violenta de la realidad nos entrega lo mejor de este hervidero de creatividad y actitud teatral y denunciante ante las lacras de un sistema que aún arrastra los mismos abismos.
“No soy formal” de H. Camacho es un buen medio tiempo articulado frenéticamente y que después de la explosión de las anteriores es como un sorbete de limón destinado a rebajar los manjares precedentes, el grito de 36 por Monsieur Lolua y una letra defensora de la contradicción y de la ambigüedad sacan alguna sonrisa. Por último aquí “Social peligrosidad” tiene unos arreglos mucho más consistentes y cañeros, en donde se hace ver la mano del por aquel entonces solidario productor
Teddy Bautista y deja con un subidón del que son testigo es-tas te-clas.
Una sorpresita en off nos espera al final, un testigo para la superficialidad y ese mirar para otro lado de algunos grupúsculos. La obra en cuestión cincela este show de variedades y humor sarcástico e hiriente que fue
Cucharada, armados de rock del bueno y elementos teatrales no dejaron ni taparrabos en alguna de las situaciones más injustas y mezquinas de la sociedad emergente. Como se ve, todo se repite en nuestros días aunque en distintos términos (marginación y fantasmización de inmigrantes, colapso del urbanismo con sus fatídicas epidemias: desempleo, carestía de todos los sectores implicados, daños irreversibles al medio ambiente…)” (lafonoteca.net)

28 agosto, 2010 Posted by | Cucharada | 4 comentarios

Cover´s game: Siniestro Total-Quiero bailar Rock and Roll (1987)

En 1987 Siniestro Total, ya con Miguel en la voz solista, publicaban su disco De hoy no pasa (1987). En él incluían este homenaje rendido al estupendo tema de Cucharada. Cuentan que en una actuación en Vigo, los chicos de Siniestro Total se subieron al escenario de Cucharada y comenzaron a tocar los temas ante la mirada atónita de Manolo Tena y sus compañeros. Leyenda urbana o no, la verdad es que la cover es más que digna, y hace honor a la original.

22 agosto, 2010 Posted by | Cucharada, Siniestro Total | 2 comentarios

Cucharada: Quiero bailar Rock and Roll (1980)

 

Cucharada había sido una banda adelantada a su tiempo, ya que en unos principios pretendieron aunar en sus espectáculos teatro y música. Colaboraron con ellos gentes como Hilario Camacho, Miguel Botafogo o Moncho Alpuente. Formados alrededor del germen Manolo Tena, Antonio Molina, José Manuel Díaz y Jesús Vidal, pretendieron ser algo así como la encarnación hispana de Led Zeppelin bajo el tamiz de Frank Zappa. Encuadrados cronológicamente sin embargo en el movimiento del Rock-Progresivo, firmaron con Chapa Discos, el sello del Mariscal Romero, y llegaron a editar un único Lp: El limpiabotas que quería ser torero (1979). Problemas de promoción, y personalmente opino que problemas a la hora de entender el concepto del grupo, que pasaba de la representación escénica a la actuación rockista ataviados con la estética del harapo, además de ser un cierto testimonio de la marginalidad social, hicieron que en 1980 Cucharada editase su último single, este Quiero bailar Rock and Roll (1980), que les orientó hacia una cierta estética más nuevaolera/rockista, acompañados de una producción mucho más amanerada (obra del inefable Teddy Bauista), incluyendo una cierta orientación discotequera. Lo cierto es que se trata de un buen tema, en cualquier caso, bien construido y que podría haberles incluido en las listas de éxitos o ventas del momento, cosa que no ocurrió. Posteriormente, Tena formaría con miembros de Cucharada su nueva banda, Alarma!! Ésa es otra historia. La próxima semana postearemos su único álbum, pero este fin de semana en el Retro-Visor le prestamos atención a su último single.

Cucharada – Quiero bailar Rock and Roll (1980)

“El último viaje supersónico de Cucharada puede esencializarse como un coloque extraño; Teddy Bautista inyectó ritmos y programaciones disco a los rocambolescos cortes del grupo. Este guiño a la nueva ola de modernidad que pronto inundaría las sintonías españolas (después llamado plasticazo o Movida Madrileña) dejaría contrariados a los seguidores del grupo que no asimilaron bien este viraje, y otros pormenores ciertamente ridículos les enfrentarían con la SER a la hora de radiar sus nuevas propuestas (aunque esto no era para nada novedoso, la SER tenía por entonces votos de clausura incomprensibles).
Empieza a sonar “Quiero bailar rock ‘n’ roll” (
Tena), tema muy consistente y que deja sin respiración. Éste se desarrolla sobre una base de rock trepidante aderezada por sintetizadores y programaciones con toques setenteros. Guitarra, tambores y contrabajo suceden su protagonismo en los arreglos a medida que la letra apunta su necesidad en cualquier música rock. Lo que trajo cola y disgustó a los todopoderosos radiooperadores fueron las siguientes líneas: “…no quiero hablar de arte, ni de otros temas importantes, no me preocupa la cultura, ni tampoco la literatura, no me interesa la pintura ni mucho menos la escultura…”; visto desde hoy la cosa hace enrojecer a cualquiera y denosta las escasas luces de los programadores musicales. Y es que en realidad lo único que se apuntaba aquí era a que la verdadera cultura en marcha de entonces la desgranaban las composiciones de valerosos y creativos grupos como éste, y que por otro lado la recepción cultural de tiempos precedentes carecía de veracidad y continuaba estando politizada y falseada según intereses y coyunturas.
Respecto al último tema de Cucharada “La cajita de música” (A. Molina – J.M. Díez) es una composición instrumental con un ritmo naïf basado en armónica y punteo de guitarra, con cierto influjo nuevaolero en los teclados y la preponderacia del bajo.
Y estos es todo amigos, con su habitual mal sino se desintegraron los Cucharada. Tras de sí dejaron cortes de respiración, bufonadas con una valiente y acertadísima crítica político-social (aún danzantes en nuestro nebuloso horizonte) y unos directos que con tétricos medios y un derroche de creatividad contagioso dejarían temblando a muchos de los grupitos de la actualidad. Siempre del lado de los marginados, siempre llegando hasta el final de la utopía merecieron más apoyo y confianza pero la autenticidad nunca llueve a gusto de la mayoría. Lo importante es que este náufrago grupo ha hecho vibrar a uno nacido en el 83 prestándole “sin recargo”: ácida visión de la sociedad, mucho sentido del humor y del ridículo y sobretodo un enloquecido rock urbano.
¡Viva pues, Hermanos, el Rollo con Lengua de Cucharada!”
(Nacho Lillo, La Fonoteca.net)

21 agosto, 2010 Posted by | Cucharada | 5 comentarios

   

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