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Still Corners: Strange pleasures (Sub Pop, 2013)

Morfeo´s Pleasures

Cuando todavía no nos hemos terminado de desperezar del letargo producido por el Ministry of Love de IO Echo, nos topamos de bruces con Strange pleasures, el segundo larga duración del ahora dúo británico Still Corners formado por Greg Hughes y Tessa Murray. Para la elaboración de Strange pleasures, la pareja ha decidido tomar un rumbo diferente al iniciado por Creatures of an hour, donde el ambiente que se respiraba era mucho más sano y purificador, más cercano a la Psicodelia.
Aquí, Greg y Tessa han tirado de viejos sintetizadores (empleados entre 1986 y 1991) y han variado sensiblemente el concepto. Ahora han decidido dar primacía a la electrónica más limpia y a sonidos mucho más puros, dando protagonismo a guitarras acústicas y cristalinas (Going back to strange, The trip) en aras de un Dream-Pop que, como dije al comienzo, nos transporta de nuevo a los brazos de Morfeo.
La tremenda languidez, llevada al abuso de la mayor parte de los temas; la falta de momentos brillantes, de aristas que echarse al oído, la falta de consistencia de su sonido, al basarse en sintetizadores y percusiones programadas…
Si me preguntas por algún momento brillante. Quizás Beatcity, The trip, Berlin lovers, por destacar algún tema.
Un disco que no creo que pase a la historia sino como uno más en la órbita del Dream-Pop elaborado por bandas como The XX, Beach House, M83… Igual para su tercer trabajo su sonido se semeja a… ¿lo sabes tú?

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Dream-pop” should have an unlimited number of definitions. But it almost always describes records like Still Corners’ second album Strange Pleasures– records filled with swooning harmonies, lush reverb, and vaporous melodies that are fleeting if you don’t make a concerted effort to hold onto them.
If not terribly distinctive, Strange Pleasures nonetheless represents progress for Still Corners. Their 2011 Sub Pop debut Creatures of an Hour was rightfully likened to a post-chillwaveBroadcast, who themselves drew heavily from the psychedelia of previous decades. Two years later, the London duo are more of a modernist kind of nostalgia act, taking the night drive alongside contemporary breakthroughs such as Hurry Up, We’re DreamingTeen Dreamand especially Kill for Love— records with self-explanatory titles that infused dream-pop with either an overwhelming sense of the moment, sex appeal, or danger. It’s a welcome shift, though Still Corners are establishing a presence more than a personality. Including a song called “I Can’t Sleep” amidst all this downy pillow talk is sort of asking for it, yet the duo do about enough to evoke what might be keeping them up: neon city lights, cars roaring in the distance, their own desire for escape.
Still Corners present Strange Pleasures as something of a driving record, though the implication throughout is that it’s better if someone else is at the wheel. Opener “The Trip” is a six-minute pacesetter that savors the transit more than whatever impending arrival awaits, as its steady acoustic strums and cruise-controlled rhythm progress at a safe speed. Meanwhile, the miniature motoriks of “Beatcity” and “Berlin Lovers” obsess over German synth engineering, and “Midnight Drive” is even less covert about its influences, a four-minute audition for After Dark 3 that’s still a little too on-the-nose.
Otherwise, the rest of Strange Pleasures approaches the edge of palpable sadness rather than wallowing in its depths, demonstrating how “Beginning to Blue” makes a color into a verb: the near-constant harmonies are guided by an instinct for high thread-count layering rather than harmonic composition, and every synth line sounds like a pricier version of the “quasar” or “space” preset on toy Casios. It’s often quite pretty, but there’s still something of a void within this nebular atmosphere.
The two predominant textures of Strange Pleasures– ethereal gauze and smooth alabaster– don’t make much of an impression, nor offer much to grip onto. While Tessa Murray’s vocals remain breathy and mysterious throughout, that doesn’t mean they draw you in. The closer you get, the more you realize how beholden she is to stock images of oceans, doves, and deep breaths. And yet, “Fireflies” becomes the true standout of Strange Pleasures by unapologetically embracing these tropes rather than cloaking them. At the center of such an image-conscious LP, it’s a surprising indulgence, its romantic ideals unabashedly gooey and awestruck. It doesn’t just share a title with the Owl City song; try to guess which lyric belongs to which band: “Awake when I’m asleep/ Because my dreams are bursting at the seams;”“The night is long as we like/ All the innocents of youth and the fire light.”
Listening to Strange Pleasures, you’re reminded of why we invest so heavily in dreams to begin with: we want these passing fancies to have meaning, to be symbolic, to tell us something about ourselves. M83 or Beach House are able to create musical frameworks bigger than our own minds, something you can lose yourself in, to inspire waking dreams. Strange Pleasures works on a much more modest scale, content to subliminally scoot its way in, to serve as connective tissue between the Cocteau Twins and Chromatics on a mixtape, but not as the main attraction. It’s a pleasant listen of selfless, opaque indie-pop that still feels indulgent, proof that captivating made-up dreams are the work of compelling dreamers, or have some basis in reality. After all, no one wants to hear what you dreamt about unless you dreamt about them
” (Pitchfork)

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13 julio, 2013 Posted by | Still Corners | Deja un comentario

Conociendo a… Still Corners (Entrevista realizada a Playground)

Still Corners es una de esas bandas que, sin hacer mucho ruido, nos han cautivado y robado un trozo de nuestro corazón. Aunque se dieron especialmente a conocer a raíz de su álbum de debut, “Creatures Of An Hour”, un par de años antes ya habían lanzado su EP de debut, “Remember Pepper?”, una colección de canciones dream-pop en las que asomaba una gran influencia de Broadcast. Pero el sonido de Still Corners va mucho más allá. Tiene unos elementos cinematográficos que surgen a raíz de la pasión que siente su líder, Greg Hughes, por el séptimo arte, un fan confeso de directores como David Lynch o Stanley Kubrick. Con su estreno en largo consiguieron crear un cancionero con mucha atmósfera, que a ratos recordaba a Ennio Morricone o Goblin, pero siempre guiado por la magnética voz de Tessa Murray, una suerte de reencarnación de Trish Keenan.

Unos pocos meses después de lanzar “Creatures Of An Hour” ya nos dejaron escuchar los primeros adelantos de su segundo disco, “Strange Pleasures”, en el que empezaron a trabajar casi al terminar su álbum de debut. Una muestra de que el dúo no para de producir música y ha hecho de éste su gran proyecto vital. Canciones como “Fireflies” y “Berlin Lovers” nos demostraron que Still Corners han sabido reinventarse y orientar su sonido hacia un synth-pop más próximo a Giorgio Moroder que a Ennio Morricone. Con motivo del lanzamiento de este LP, que Sub Pop llevará a las tiendas el próximo lunes, hablamos con Greg Hughes, quien tiene la gentileza de poner al teléfono también a Tessa Murray, para preguntarle por el motivo de este cambio de registro, si tiene planeado involucrarse en el mundo de cine y también sobre las pistas de patinaje y la conducción nocturna. 

Sólo un año después de publicar “Creatures Of An Hour” empezasteis a revelar canciones que luego se incluirían en “Strange Pleasures” y este segundo disco ha llegado menos de dos años después del debut. ¿A qué se deben las prisas? ¿Os gusta trabajar constantemente en la música?

Tessa: Hemos estado trabajando prácticamente siempre en música desde que entregamos “Creatures Of An Hour”. Así que rápidamente dimos con nuevas canciones y por eso pudimos encajar todas las piezas tan rápido.

¿Dónde soléis escribir las canciones? ¿Hay algún lugar en particular que os de inspiración?

Greg: Las solemos escribir en el estudio con un instrumento como un sintetizador o una caja de ritmos. Luego viene Tessa y empezamos a jugar con distintas palabras y melodías. Todo viene de la experimentación.

T: Greg viene con distintas ideas y es bastante gracioso escucharlo porque hay muchas grabaciones extrañas que vienen de pequeñas ideas que surgen.

G: Y también canto mis canciones, pero no lo hago muy bien y siempre me hace gracia que Tessa venga y diga que no lo hago bien. 

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¿Cómo diríais que ha cambiado el proceso de grabación de un disco a otro?

G: Así como en “Creatures” había una especie de vibración o estética que te retenía, en éste veníamos con distintas ideas y nos olvidamos de cualquier noción preconcebida. Decíamos, ‘veamos dónde nos lleva esto’. Diría que éste es más una exploración, ¿no crees, Tessa?

T: Sí.

G: Después de “Creatures Of An Hour” empezamos a trabajar en nuevas canciones justo después, tal y como ha dicho Tessa. ¿Qué cambió? No sé, creo que abrazamos más la experimentación.

T: Sí, y también sabíamos mejor qué se necesitaba para hacer un disco, así que en ese respecto pudimos probar más cosas. Probablemente fuimos más rápido esta vez juntando las canciones y viendo qué funcionaba y qué no. Las cosas fueron más fáciles.

G: Y también nos lo pasamos mejor. Muchas canciones las poníamos y bailábamos. Era divertido. La clave era no pensar demasiado en las cosas, no darle demasiadas vueltas.

T: Y no ser serios. Hay momentos muy tontos en algunas canciones. Es bueno tener algo que aunque no estés bailando te provoque algo de risa y veas el humor en ello en lugar de pensar demasiado las cosas.

G: Era cuestión de mezclar estas dos cosas: ser tontos pero a la vez serios y divertidos. Es lo que somos.

Hay una presencia más grande de sintetizadores en este disco, o por lo menos así lo parece. ¿Trabajas con muchas máquinas en el estudio?G: En este disco uno de los sintetizadores que he utilizado predominantemente es el Roland JD-800, que salió en 1991 y se originó del Roland D-50 que salió en 1986, así que es un sintetizador bastante antiguo pero tiene un sonido muy específico. Los sonidos del JD-800 son extraños, dibujan como paisajes sonoros y es alucinante. Lo utilicé en casi todo el álbum y le dio un sonido muy bueno.¿Está Greg encargado de todo el proceso de composición o también se involucran otros miembros?

G: Yo compongo toda la música y la grabo. Así que sólo somos Tessa y yo. Con ella trabajo en las melodías vocales cuando estamos juntos. Y algunas veces tarareo algo y le pongo letra. Así que sí, éste fue más colaborativo, pero sigo encargándome de esa parte yo solo.

Hay un enfoque muy claro hacia las atmósferas en vuestras canciones. ¿Cómo de importante diríais que es en el proceso de grabación?

G: Sí, diría que son importantes. Diría que es parte del rollo de Still Corners que haya una cierta atmósfera en las canciones. Viene con la estética del proyecto. Nuestro objetivo es buscar sonidos y canciones que reflejen eso de alguna manera. Creo que la diferencia es simplemente que quisimos hacerlo esta vez más claro, pero aún con las atmósferas en mente.

¿Qué hizo que cambiase vuestro enfoque del dream-pop al synth-pop?

G: No lo sé. Teníamos estos fragmentos de canciones escritas y salieron como salieron, no había unas nociones preconcebidas sobre ello. No es como si nos planteásemos hacer un disco más orientado hacia el synth-pop, simplemente así salieron las canciones. No lo puedo decir sobre otras bandas, pero para nosotros lo que hay en un disco es lo que ha salido. ¿Sabes lo que quiero decir? No nos sentamos y decimos: ‘vamos a grabar un disco de synth-pop’. De algún modo siento como que las canciones se escriben por sí mismas, te tienes que mantener al margen y dejar que vayan a donde quieran. Tienes que abrazar esa ideología.

“Creatures Of An Hour” tenía ecos de la obra de Goblin o Ennio Morricone. “Fireflies”, por ejemplo, fue descrita en nuestra web como si pudiese haber estado producida por Giorgio Moroder. ¿Diríais que esa sería una colaboración soñada para vosotros?G: Supongo que refleja ese tipo de música y me gusta mucho Giorgio Moroder, así que sí me gustaría. Pero no sé, estoy un poco confundido, la hice y no pensé en lo que sonaba. Me gusta Giorgio Moroder así que eso molaría.La gente ha comparado la voz de Tessa con Trish Keenan. ¿Diríais que Broadcast es una gran influencia en la música de Still Corners?

G: Diría que sí, inicialmente. El primer EP que lanzamos, “Remember Pepper”, es una especie de homenaje a Broadcast en cierto sentido. Pero rápidamente fuimos abarcando otras cosas. Y creo que para este disco todo ha sido una influencia. Todo lo que escuchábamos de pequeños y nos gustaba. Pero siempre han estado ahí, los amo junto a muchas otras bandas, así que en ese sentido siempre va a haber una influencia en algún grado, pero con lo nuevo que hemos sacado nos hemos distanciado un poco.

¿Cómo llegó vuestra música a un sello americano como Sub Pop?G: En 2010 sacamos un single con “Don’t Fall In Love” en la cara A y “Wish” en la cara B. Hicimos un vídeo para “Wish” y una semana después empezamos a hablar con unos cuantos sellos y Sub Pop era uno de ellos. Teníamos un concierto y recuerdo que volaron para vernos tocar. Fuimos a tomar unas copas y pareció lo apropiado, eran geniales. Firmamos el contrato y fue algo natural.Greg, en una entrevista hace un tiempo, antes del lanzamiento de “Creatures Of An Hour” dijiste que de algún modo estabas asustado con el hecho de que Still Corners se convirtiese en tu trabajo fijo. ¿Ha sido así finalmente?

G: Ahora nos hemos movido a nuestro estudio musical así que trabajamos ahí. Dejé mi trabajo a tiempo parcial hace dos años y ahora gasto el tiempo escribiendo y ese tipo de cosas. Londres es un sitio muy caro para vivir, así que es bueno poderte ganar la vida con la música. Y, bueno, creo que cualquiera querría trabajar en música que en otro trabajo, por lo menos yo. [risas]

Las canciones en “Strange Pleasures” tienen más ritmo y son más animadas. ¿Cómo va a cambiar vuestro directo con estas nuevas piezas?

G: Son más grandes. Tenemos un nuevo batería que es fantástico, así que hay más elementos de percusión. Aún hacemos las proyecciones. Ahora estoy delante tocando sintetizadores, guitarra y bajo, lo que es divertido. Hemos añadido más teclados. Creo que es más grande, un poco más épico y amplio.

Hay un salto muy claro musicalmente entre el álbum de debut y “Strange Pleasures”. ¿Qué diríais que os va a traer el futuro?G: No sé. Creo que vamos a probar todo…T: Y ver qué pasa…

G: Experimentar y no mirar atrás. Crear algo que nos haga muy feliz y que nos conmueva emocionalmente. Creo que ese es uno de nuestros principales objetivos. Vamos a tratar de escribir grandes canciones.

El cine es una de vuestras grandes influencias. ¿Cuáles son los directores que más os han inspirado?

G: Me gustan mucho Stanley Kubrick, John Hughes, Woody Allen e Ingmar Bergman. Esos diría que son los cuatro que más me gustan por encima del resto. Bueno, y también Roman Polanski. He estado mirando muchas películas de Stanley Kubrick durante el último año, creo que he visto “El Resplandor” un par de veces. [risas] Es fascinante volverla a ver. La había visto antes, pero verla de nuevo es alucinante. Hay un documental al final del DVD que es maravilloso.

¿Estás interesado en trabajar en el cine ya sea rodando tu propia película o componiendo la banda sonora de una?

G: No creo. Me gusta mantener el cine como algo que me encanta. No quiero darle muchas más vueltas y disfrutarlo. Una de las cosas de hacer música es que tu cerebro trabaja más horas de la cuenta cuando escuchas otros tipos de música y te preguntas cómo hicieron tal cosa. El cine quiero que sea puro divertimiento y no pensar demasiado en ello. 

Imagino que os lo habrán preguntado muchas veces, pero encuentro vuestra historia de cómo os conocisteis muy fascinante. Me recuerda a “Breve Encuentro”. ¿Podríais explicarnos cómo sucedió y cuánto de azar hubo en ese encuentro?

G: Fue completamente por azar. Tessa lo puede explicar.

T: Ambos estábamos en un tren que se suponía que iba a London Bridge Station pero se lo pasó de largo y acabamos en otra estación que estaba como a unos 20 minutos. Había una espera de otros 20 minutos y fui a sentarme en un banco pero estaba mojado. Entonces vi a otra persona que estaba mosqueada y era la única en el andén. Le pregunté si se había equivocado también de tren y resulta que era Greg. Empezamos a hablar y después de llegar a la estación decidimos quedar de nuevo y empezamos a trabajar en música juntos. Eso fue todo.

G: Todo se reduce básicamente a un banco porque si hubiese estado seco se hubiese sentado y no me hubiese hablado lo que es un poco loco. No me lo puedo creer y mucha gente tampoco, pero es cierto.

Vuestro nuevo vídeo está ambientado en una pista de patinaje. Este es un elemento que se ve cada vez más en la música pop. ¿Qué opináis de ello? ¿Hay un elemento nostálgico en ello que os atraiga?

G: He escuchado que hay más patinaje, pero no lo he visto. Simplemente pensé que el espíritu juvenil de “Berlin Lovers” encajaba con una pista de patinaje, así que lo hicimos así. Hay mucha nostalgia, pero no sé el motivo. Aquí va una teoría un poco extraña, pero están pasando muchas cosas locas en el mundo, cosas que no entendemos y quizá la nostalgia recuerda a la gente de una época en que las cosas eran más simples y menos complicadas. Ese tiempo en el que dabas vueltas con tus patines en una pista y eso era algo muy excitante. Así que la nostalgia te lleva a un tiempo en el que las cosas eran menos locas. Nosotros lo hicimos porque era divertido y tenía un elemento de escapismo.

Hay esta canción muy apropiadamente titulada “Midnight Drive” en el nuevo disco. Te invita a coger el coche y conducir de noche. Hay una serie de nuevos músicos que están creando este tipo de sonido, especialmente después de la banda sonora de “Drive”. ¿Conduces mucho de noche?

G: Sí, me encanta conducir de noche. Especialmente en verano, cuando puedes bajar las ventanillas porque hace calor y el cielo está claro y puedes ver las estrellas. Es una cosa mágica. Y hay esta idea, de nuevo, de escapismo. Coger el coche, conducir y no saber a donde ir. Es muy atractivo para mí, así que traté de capturarlo en la canción. El primer verso es “Sé que estamos perdidos”, pero cantado de un modo en el que está bien estar perdido. Ese es el objetivo, perderse, escaparse.

(PlaygroundMag.net)

13 julio, 2013 Posted by | Still Corners | Deja un comentario

   

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