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Brendan Benson: What kind of world (2012)

¿Qué ocurre cuando un músico de Rock tiene presupuesto suficiente como para encontrarse con un piano en un estudio y se le presenta la oportunidad de emplearlo en su grabación? Pues que suele apresurarse a grabar su Let it be particular. ¿Y qué quiere decir todo ésto? Pues que con ese Let it be particular probablemente inicie el mismo proceso que iniciaron los chicos de Liverpool, es decir, la paulatina falta de ilusión y una cierta carencia de ideas. Ese Let it be de What kind of world, el quinto álbum de estudio de Brendan Benson, se llama Bad for me, el segundo corte de este álbum en el que, desgraciadamente, me encuentro con una cierta relajación compositiva por parte del rubio cantautor.
Y bien que lo siento, porque se me hace difícil y cuesta arriba ver cómo el autor de temazos como Cool hands, warm heart; What i´m looking for, Metarie, Spit it out, Tiny spark, You´re quiet o Feel like myself again se descuelga con un álbum tan desvahído como éste.
En el disco hay momentos de cierta rabia (Light of day, Happy most of the time, Meet your match) donde parece que nos vamos a reencontrar con el Power-Pop rabioso de otros tiempos: fuegos de artificio.
Otros temas son absolutamente impropios de un compositor de su valía: Pretty baby, Keep me, Here in the deadlights, Thru the ceilings, No one else but you… Casi mejor me ahorro los comentarios o los adjetivos.
Afortunadamente no todo iba a ser negativo. Al menos el cierre del disco nos reencuentra con el mejor Benson, con ese que está (afortunadamente) al margen de cualquier tipo de estética o moda sonora. Come on es el mejor tema del álbum. Esa ira powerpopera se suelta aquí con guitarras aceleradas, ritmo frenético y ese Power-Pop que tanto echo a faltar en el disco.
Y para terminar, una sorpresilla: On the fence, un tema cantado a dúo con Ashley Monroe que huele a Country y a Honky-Town por todos sus costados. No podía ser menos por parte de un chico que reside habitualmente en la cuna del género: Nashville. Que yo recuerde, es el primer tema que suena a Gram Parsons de toda su discografía. Y desde luego, el resultado no puede ser mejor.
Al menos What kind of world se despide con un gran sabor de boca. Un disco fallido con dos grandes canciones en su epílogo. Espero que sus seguidores hayan aguantado también hasta el final porque -insisto- es lo mejor de un disco en el que Benson de alguna manera, se ha jackwhitizado contaminándose con todos los tics de grupos “mayores”. Es cierto que mantiene esa independencia artística (graba para su propio sello), lo cual es algo muy a tener en cuenta, pero hay que esperar mejores trabajos de un compositor del talento de Brendan Benson.

Brendan Benson – What kind of world (2012)

“Unkind souls may consider Brendan Benson to be the Andrew Ridgeley of The Raconteurs, the quasi-supergroup he co-founded withJack White back in 2005; but this is unfair and fairly inaccurate given that there were four of them. The old colleagues’ paths continue to converge though, as Benson’s fifth solo album emerges in the wake of White’s much-trumpeted debut, albeit in a lower-key fashion. The fanfares tend to fade after your first few records, even if the quality doesn’t.
This thoroughly enjoyable release does include one surprising blast of brass, in fact, which came about after Benson bumped into a horn section at a party and decided to liven up the chorus of a lovely song called No One Else But You, which otherwise sounds like a lovelornGram Parsons. That’s just one of numerous unforeseen shifts of tone, and there’s a carefree air throughout, the sound of a man clearly revelling in his creative autonomy.
The now Nashville-based singer-songwriter recorded What Kind of World in the warm afterglow of recent fatherhood, although the title track is an unrepresentative introduction, with its gloomy outlook and clunky lyrics. No matter, as the great rollicking howlers then begin in earnest with Bad for Me, an evocative blast of piano and power chords that really should be accompanied by a video in which Brendan is dressed as one of the girls from Heart.
The remainder barrels along with such unpretentious, anything-goes bonhomie that it could easily be another side project rather than the day job. Happy Most of the Time conjures the barroom post-pop ofSqueeze, while Keep Me is a Hammond-fuelled sex-boogie. Thru the Ceiling’s moodier grunge eventually gives way to a sing-along chorus, and authentic Nashville influences rear up late on, particularly on the honky-tonk closing track, On the Fence.
“I want to get married, I wanna raise a family, and do the things that normal people do,” he warbles, before the inevitable twist. “But what self respecting woman would ever have me and not stab me, when I want to have my cake and eat it too?”
Only in country and western can a casual reference to knife crime sound so jolly” (bbc.co.uk)

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7 julio, 2012 Posted by | Ashley Monroe, Brendan Benson | 1 comentario

   

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