The JangleBox

Indie, Noise, Shoegaze… Music

Zombies: Extraños juegos (1980)

Descansa en Paz, Bernardo, nos veremos en Groelandia o en los Anillos de Saturno

Para este fin de semana en el Retro-Visor hemos decidido volcarnos de nuevo en el panorama patrio. El disco que analizamos este sábado es el primer álbum de Zombies, Extraños juegos (1980), uno de los primeros discos de la llamada “movida” y que convirtió a Groelandia en una de las canciones de referencia de ese movimiento, llegándola a adoptar una conocida cadena musical como cortinilla. La cuestión es que su fundador y líder, Bernardo Bonezzi, fue algo así como un niño prodigio del Pop. Cuando tan sólo contaba con trece años incordiaba a Kaka de Luxe para integrarse en la banda, cosa que consiguió posteriormente, cercanos ya a su disolución, compaginando esta actividad con su grupo, ya consagrado como una de las revelaciones del nuevo sonido. Zombies fue algo así como unos Devo a la española, con elementos de la Nueva-Ola pero con ese característico sello patrio en sus letras, que en muchas ocasiones tenían también mucho de surrealista y de ingenioso. Sus sonoridades y arreglos eran de lo más variado, quizás por ese talento de Bernardo, que hizo beber a su banda igualmente de sonidos cercanos tanto al Glam como a la New-Wave o al Techno. Sus dos temas más impactantes fueron Groelandia, ya comentada, que les hizo ganarse una buena reputación como compositores de uno de los primeros himnos de la nueva ola, y Extraños juegos, un gran tema de ritmo Kraut con unas guitarras que suenan realmente crudas. Su contenido era una extraña mezcla de sadomasoquismo e inocencia: Incendiaria. Entre los componentes de Zombies se encontraba Álex de la Nuez, quien posteriormente se uniría a Tequila y mucho después formaría el dúo Álex y Cristina; y Juanma del Olmo, miembro de Los Elegantes. La llama de Zombies se extinguió tras la publicación de su segundo álbum, La muralla china (1982), y Bernardo Bonezzi se dedicaría a la música cinematográfica como su principal actividad, colaborando con gentes como Pedro Almodóvar.

Zombies – Extraños juegos (1980)

“Ya sabemos los elementos que identificarían este excelente primer trabajo de Zombies: ritmos sintéticos y desaforados, presencia de graves, letras surrealistas e imaginativas, todo ello revestido con un deje de robot amanerado en la voz de Bonezzi, que se erige como notoria característica propia.  Si “Contacto en Zurich” es un viaje “retrofuturista” en el tiempo, en otro país, en otra ciudad, con otra identidad, en otro tiempo de la historia, “No puedo perder mi tiempo”, es la puesta en práctica, el movimiento, de las consignas nuevaoleras. Un dinamismo que contrasta con ese acento pausado y silábico ya mencionado y que culmina orgásmicamente en un grandioso estribillo en crescendo. La instrumental “La venganza de Tchulu” pone sonido (tecnológico y mecánico) a las novelas de H.P. Lovecraft y su magia negra, ocultismo y paranormalidad. Tiene un cierto regustillo al desasosiego logrado por el “Bacanal” de Parálisis Permanente años después, si bien es cierto se hace un poco larga. Por fin llega el gran e incuestionable hit. “Groenlandia”, con sus cajas chinas le da un toque personal a una canción tan sencilla como original, que busca el amor en los más recónditos recovecos, cráteres de Marte y anillos de Saturno incluídos. Canción imprescindible en cualquiera de los cansinos recopilatorios de La Movida, y que sería versionada por grupos tan dispares como La Honorable Sociedad o Bom Bom Chip. “Extraños juegos” es, increíblemente, aún más pintoresca: un tema naif absolutamente sadomasoquita. “Cleopatra y la serpiente”, con sabor pegamoide (lo es más aún “La energía de Plutón”), es la más poética del lote, inspirada en la muerte de Cleopatra, quien se cree que, tras haber sido acusada por Octavio de graves cargos como magia, incesto, lujuria o adoración de ídolos animales, elegía poner fin a su vida introduciendo su mano en un cesto de frutas en el que se hallaba un áspid. Nos encontramos en la parte más interesante del disco, al empalmar con la buenísima “Orquídeas marchitas”. Con ese bello título ya queda todo dicho. La seductora “Aloha” hubiera sido un broche perfecto a un album sorprendente y original que se erige como de los mejores de la época, pero la alocada “La rebelión de los objetos”, tampoco lo desmerece en demasía” (lafonoteca.net)

Zombies-La Fonoteca

31 agosto, 2012 Posted by | Zombies | 6 comentarios

Airiel: Kid games (Shelflife, 2012)

It’s loud. It’s pretty. You can dance to it. We’re from Chicago, USA“. Así es como Airiel se autodefinen a sí mismos, escuetamente, en su Facebook. Lo cierto es que tampoco hay que ir mucho más allá. Airiel son (hoy en día) una formación de cuatro miembros estables que factura un sonido absolutamente ensoñador. Si pudiéramos dar un perfecto ejemplo de qué es el Dream-Pop, podríamos ilustrarlo con Funerals, el tema que abre este Kid Games, el último lanzamiento discográfico de esta perezosa banda que comenzó siendo el proyecto unipersonal de Jeremy Wrenn y su caja de ritmos. Sonidos absolutamente ensoñadores, teclados en un primerísimo plano, voces casi perdidas en el conjunto, guitarras lo suficientemente lejanas para que apenas puedan ser oídas… Toda una delicia para los auténticos degustadores del Shoegaze más envolvente y dulzón.
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“With all due respect to The Pains Of Being Pure At Heart and Ringo Deathstarr and others, the band that signaled the resurgence of shoegaze for me was Airiel. The Battle Of Sealand, the band’s debut full-length re-opened my ears to the vast soundscapes left most unheard for a decade. There were a lot of up-tempo tracks that, god help me, made me want to dance…mostly in the car, in front of perfect strangers. Kid Games, along with being a four song EP, is a return to the form of their four EP set, Winks & Kisses but informed with the advances in sound made on their full length. Principal songwriter, vocalist, guitarist, and only original member Jeremy Wrenn takes us on a brief but wonderful journey. The songs are wall-to-wall pensive beauty. “Funerals,” alternately hushes and soars all over a rich, almost orchestral layer. The music of “Flashlight Tag,” is every bit as playful as the title would suggest. The final song, “Daydreamer”, almost hits it too far on the nose. The style of shoegaze always invokes the feeling of a dream. The track itself, though, is the apex of the EP. It is wistful and busy, the hallmarks of the genre.
It had been a long five years, waiting for any release from Airiel, and this has not been a disappointment. Would a full-length be preferable? Yes, but in this case, quality trumps quantity. Kid Games may not break new ground but it is a pleasure” (thebigtakeover.com)

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31 agosto, 2012 Posted by | Airiel | 1 comentario

   

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