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Glutamato Ye-Ye: Zoraida (Mini-Lp, 1982)

Corría el año 1982, el año de Naranjito y el Mundial de España (otra vez nos eliminaban en la segunda fase), el año del “despegue” económico y social, el año después del 23-F, el año del reconocimiento de la movida y de determinados movimientos socio-culturales que culminan con relevantes películas, libros y la eclosión musical de una serie de grupos de la más diversa índole unidos por un punto en común: la creatividad desbordada. En ese concepto aparece Zoraida, el segundo disco de Glutamato Ye-Ye, tras su fantástico debut con Corazón Loco (1982). Zoraida es un disco algo más flojete, en el que se divaga algo más, pero que tiene momentos igualmente intensos e hilarantes. Un álbum que iba a ser el debut en larga duración del grupo, pero que al final se quedó en esta curiosa fórmula de Mini-Lp (frecuente en aquel momento) debido a los problemas que surgieron al tener que grabar con Iñaki, que se encontraba realizando el servicio militar. En él subyace en general una atmósfera más axfisiante y claustrofóbica y la mayor parte de los temas tienen un sonido cercano al Post-Punk de Joy Division (aunque salvando las distancias estéticas). Se abre con Zoraida, una canción que trata el siempre delicado tema del Oriente Medio, enmarcada en un sonido a medias entre militar y árabe y una letra, como todas las de Glutamato, más que ingeniosa. Europa es otro de los temas en los que Glutamato tocaba un tema de forma tangencial, en este caso el de la inmigración; aunque sin llegar a pronunciarse completamente, aunque queda de manera más o menos clara su opinión. El tema está compuesto a medias entre Iñaki, Poch y Patacho, y Derribos Arias lo versionearían posteriormente. El suicida es un tema ingenioso en el que el humor negro de la banda, presente en temas como Hay un hombre en mi nevera u Holocausto caníbal vuelve a tomar protagonismo. El día que el cielo me dio una sorpresa suena al Pop más tradicional y cercano que facturaban gentes como Mamá o Paraíso. Algo suena Tic-Tac es un tema de Post-Punk con letra ocurrente, muy al estilo de sus coetáneos Siniestro Total. El microfilm es Pop narrativo, en él se incluyen los saxos y metales de Ulises Montero. Y el disco se cierra con Hare Krashni, sin duda la mejor del disco, un tema con inclinación mantra y un riff de guitarra que recuerda enormemente al de Autosuficiencia de Parálisis Permanente: es decir, al del mejor Joy Division. Zoraida es evidentemente un disco peor que el debut de Glutamato Ye-Ye, aunque tiene su encanto, especialmente por esa producción con evidentes fallos pero que le ofrece un sonido extrañamente atractivo, tan cercano al Post-Punk, como dijimos. En el vídeo que acompaño comprobaréis que en directo eran una banda más que competente, y además, una entrevista irreverente realizada por Paloma Chamorro.

Glutamato Ye-Ye – Zoraida (1982)

“Tras el buen resultado de “Corazón Loco” (DRO, 1982), los Glutamato se disponen a grabar un larga duración. Sin embargo, ello no sucedería debido al servicio militar obligatorio de Iñaki, que dificultaría mucho las cosas, y lo cierto es que, aunque es difícil adivinar cómo hubiera sido el resultado final, no es demasiado arriesgado asegurar que probablemente a la postre fuese lo mejor, ya que el grupo era mucho más solvente -aparte de en el escenario- en las distancias cortas.
Comienza así el mini-LP de forma un tanto desconcertante, con unos ritmos medio arabescos medio militares en “Zoraida”, que pese a lo interesante de tratar un tema siempre de actualidad como el conflicto oriente-occidente, no terminar de funcionar. Pronto lo hace con “Europa”, cuya autoría se debe a Iñaki, Patacho y Poch (bastante mejor la versión que este último haría), regalándonos una excelente composición con elevados tintes de ironía y mala leche a raudales en la que se trata la inmigración, pero sin pronunciarse. En general esa es la virtud del grupo, poner el dedo en la llaga sin que sea su objetivo más que la denuncia. Por cierto, genial el guiño eurovisivo. Paradojas del destino tres años después sonaban para acudir al dichoso festival.
“El suicida” se aproxima mucho al Siniestro Total de “¿Cuándo se Come Aquí?” (DRO, 1982) de ese mismo año, un tema simpático y resultón.
“El día que el cielo me dio una sorpresa” recuerda al pop sosegante y “baboso” de bandas como Paraíso o Los Modelos. Aquí se ríen hasta de ellos mismos si hace falta. Sobreactuada, excesiva, es un fiel reflejo de lo que la banda en realidad era.
Con “Algo suena tic-tac” se vuelve al pop-punk inmediato y directo del primer EP y, por qué no decirlo, aunque algo primitivo, con todos los ingredientes que a los que adoramos los 80 españoles nos parecen tan encantandores.
“El microfilm” tienes ecos de Radio Futura, sobre todo por la incursión de metales de manera sutil y acertada.
Y por fin llega “Hare Krasni”, la auténtica joya del disco. Con inspiración Hare Krishna (no olvidar que el zumbado de Iñaki había sido hippy, Hare Krishna, punk, y otras muchas cosas más en espacio de dos años), el delirio y, de nuevo, el acierto con los metales de Ulises Montero junto con el timbre desafinado desbocan la canción hasta sumergirnos en un trance de todo cualquier cosa menos espiritual, que parece no terminar nunca e ir en crescendo hasta la extenuación.
Como curiosidad, destacar que la portada la realiza Fernando Caballero, entonces cantante de Sindicato Malone y hoy afamado pintor, y que el empeño del grupo por incluir el precio del disco en la misma provocó la negativa de muchas tiendas a venderlo” (lafonoteca.net)

“La Movida begins with democracy,” he says, lighting the butt end of some home-grown crap that smells like dead woodchuck. ‘When democracy began in 1976, all social order collapsed in Madrid. Young people began hanging out together, living together – all of which initiated a very liberated lifestyle. And the voices of La Movida – the musicians and poets and teachers the believers – kept it alive. Every night you can go places here and find people with your same attitudes and same tastes. New music is everywhere, but La Movida is less important for the music than for the social scene it created.”
Madrid has been transformed into a cultural oasis, where new music, crafts, intellectualism, drugs, free love, all-night clubs and boundless idealism have all become part of the daily scene – much like San Francisco in the Sixties. A city reborn to run.
“When Franco died, those of us with ‘ideas’ set the stage for the explosion that was to come,” Diego says. “Now, in Madrid, all the doors are wide open. It’s fantastic. Anything goes. So much so that we have to live twice as fast in order to make up for lost time.”
“YOU KNOW A SONG BY TALKING HEADS CALLED ‘Burning Down the House’?” a kid in a record store asks me. ‘Well, that’s what happened when La Movida took hold,” he says. ‘We began burning down all the old houses where evil took place, replacing them with our own. And the old-style music just held too many memories for anyone’s good. So it was more or less banished.”
More or less. But what replaced it was a far cry from anything that might be construed as gen-u-wine La Movida-inspired rock. From the start, the Spanish new-music scene was merely a reflection of the English Top Forty, with a smattering of technorock thrown in “ (Bob Spitz/Mary Ellen Mark, en un artículo en rollingstone.com titulado The New Spain, aparecido en 1985)

23 octubre, 2010 - Posted by | Glutamato Ye-Ye

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